Hola amigos del Podcast de La Casa Rojas de Rojas Spanish Language. Bienvenidos

Hoy presentamos otro episodio de este Podcast de la Casa Rojas. Aquí es donde queremos compartir con ustedes las experiencias de la gente del mundo hispano y su vida en sus países, de los inmigrantes aquí en los Estados Unidos y otros países y también de los estudiantes de español y sus experiencias mientras aprenden español o viven en un país hispano.

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Como siempre, quiero agradecer a Roberto Everest por acompañarnos en la introducción en cada edición de este Podcast. Y no olviden que tenemos mucho más para los estudiantes de español en La Casa Rojas www.lacsarojas.com

 

 

Y ahora, nuestra historia:

(Video de referencia en el Podcast)

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La persona que escuchan en el audio es mi madre. Ella es Aida y en los últimos años ha entrado en una edad en que mayormente los recuerdos inundan su mente y las frustraciones de la vida diaria se magnifican en su percepción en una manera que minimizan los buenos momentos.

Esta historia breve no se refiere a la historia de la vida de mi madre ni de la familia, se refiere a mis pensamientos y sentimientos acerca de ella. No se trata de la vida de ella, se trata de mis emociones.

Muchas veces hablamos de nuestros padres, si es que lo hacemos, bien o mal acerca de ellos….pero hoy quiero hablar de nosotros como hijos y lo que pasa por nuestra mente cuando los vemos pasar de “todopoderosos” a “vulnerables”.

En mi caso, yo vivo en Estados Unidos pero mi madre está en Perú. Los padres de Joan, mi esposa, viven actualmente en Tennessee, pero nosotros vivimos en Minnesota. En este contexto familiar yo soy el hispano, para la familia de Joan. Joan es la gringa, en mi familia. Pero para Joan y para mi este asunto es más que solamente estereotipos. La vida en el contexto multicultural no es simple pero resulta muy gratificante porque expande la cosmovisión (worldview) de como vemos el mundo. En otras palabras, yo no veo el mundo solamente desde la perspectiva de un peruano y Joan no lo ve desde la perspectiva solamente de una estadounidense.

En julio pasado estuve con mi familia reunida en Buenos Aires y mi madre estuvo allí. Fue un tiempo agradable en medio del frio invierno bonaerense.

Mi madre es una de esas madres que siempre se preocupó por la educación de sus hijos. Eso fue lo principal en nuestra formación, y probablemente lo más importante después de la instrucción religiosa. No católica sino protestante en un país mayoritariamente católico como Perú. Mi intención al compartir estos detalles es de quitar algunos estereotipos para poder ver esta historia con ojos algo más informados.

Mi madre fue jardinera. Sí, jardinera que no significa que se dedicaba a las plantas. En Perú y en otros países de Sudamérica, una jardinera también es una maestra de niños de edad prescolar. Jardín de la infancia, o Jardín, es como llamamos a esos colegios o escuelas. Mis hermanos y yo asistimos a ese jardín de la infancia donde mamá trabajaba.

Mis recuerdos de esos tiempos lejanos para mi son entre claro y nebuloso. Puedo detallar muchas cosas pero sin duda hay muchas otras que no recuerdo. Sin embargo mi madre constantemente nos lo recuerda: ¿Te acuerdas que en el jardín esto, y el otro?

A veces parecen que son historias que mamá inventa pero no es así, eso está muy grabado en sus recuerdos.

Luego en nuestra etapa escolar hay cosas que recuerda con claridad como las visitas que tenía que hacer al colegio para tener conferencias con mis profesores…bueno, cada vez que tenía una conferencia con los profesores de mi hermano, ella salía feliz, pero cuando tenía conferencia con mis profesores nada bueno se vislumbraba y probablemente ese fin de semana yo iba a pasar todo el tiempo en mi habitación…y como dicen en inglés: “grounded”.

Durante mi adolescencia y mis primeros años de la universidad que ocurrió en las décadas de los 70s y 80s ahora  me doy cuenta que son los años en uno ve a los padres batallar con los problemas de la vida diaria. Por supuesto que ellos han tenido que lidiar con esos problemas desde que nacemos. Como cualquiera de nosotros sabemos que los éxitos y fracasaos de cada día se cuentan en la manera como resolvemos problemas mientras los niños siguen jugando, mientras los niños siguen aceptando la realidad de que papá y mamá estarán allí por si ocurre algún problema y que no va a faltar la comida favorita en la mesa. Es cuando los padres son “todopoderosos”.

Es en la adolescencia cuando los sonidos detrás de la puerta adquieren una dimensión de mayor relevancia. Este es el tiempo cuando uno “sospecha” de que algo no está completamente bien.

aida_05-276x300Los 70s y los 80s fueron años difíciles en Perú. El ambiente político fue inestable. Una nueva y naciente democracia hacía que las familias tuvieran que usar de creatividad para mantener el estilo de vida que hasta entonces llevaban adaptándose a las nuevas demandas de una sociedad que enfrentaba una inflación creciente, terrorismo, y muchas otras cosas más. A esto le podemos sumar los eventos internos en la familia, muerte de familiares, cambio de trabajos y es aquí donde mi percepción de “todopoderoso” de mis padres, cambió a una posición en la que “necesitan de una manito”, es decir…necesitan ayuda.

(Marcha de Verdi)

Mi madre una vez me dijo que mi abuelo le puso el nombre Aida  inspirado por opera Aida de Verdi. Aida, se estrenó el 24 de diciembre de 1871 en el Cairo. Es una opera cuya historia se sitúa en la época del Imperio Egipcio. Es la historia de Aida, una princesa etíope quien es capturada y hecha esclava en Egipto. Wikipedia resume la trama señalando que un comandante militar egipcio se enamora de ella y tiene este conflicto emocional de expresar lealtad por su amor hacia Aida o su lealtad hacia el faraón. Y para complicar la cosa, la hija de faraón está enamorada de este comandante militar de nombre Radamès. A veces da la impresión que estas historias tipo “reality show” no son recientes sino que vienen de años.

La otra Aida, mi madre, que para mi es una princesa todavía, no es la princesa de cuando yo tenía 10 años. La princesa de ahora cuando tengo 50 años es vulnerable, con problemas de hipertensión, colesterol y otros achaques que contribuyen a mayores estreses debido a su edad.

Caminé con ella en Buenos Aires.

Esta vez, ella no me guiaba…dejó de hacerlo hace muchos años. Esta vez, me di cuenta de que no se soltaba de mi brazo. Me apretaba duro. Esta acción era la revelación de sus temores. El temor a caerse al cruzar la pista en las calles de esta gran ciudad, el temor de tomar el autobús equivocado, el temor de no encontrar su dinero, el temor a que le roben, el temor a perderse…todas estas emociones se expresaban en ese aferrarse de mi brazo.

Fuimos a una tienda cerca a la estación de tren de Lanús en el Gran Buenos Aires. Ella quería comprar ropa. Esto también era una aventura. En este caso ayudarla a regatear el precio de la ropa.

Ella estuvo en Minnesota una vez cuando estuvo aquí, el problema no fue regatear los precios sino encontrar ropa de su talla. En mi familia no somos altos y su talla de ropa en Estados Unidos cae en la categoría Petit…o super petit si me preguntan.

“Necesito comprar shampoo” – me dijo …entonces fuimos a una tienda cerca. Me señaló qué era lo que quería y la llevé a una de las bancas para sentarse y esperarme mientras compraba el shampoo.

En la cola, mientras me acercaba a la caja para pagar y obtener el producto veía de lejos a esa princesa que es mi madre: pequeña, con anteojos grandes, con mucha ropa para protegerse del frio con la vista fijada en cualquier lugar.

Y pensaba…que para ella ahora yo era el “todopoderoso” porque podía protegerla, y llevarla de la mano.

A diferencia de otros viajes, este viaje tuvo un matiz diferente porque observé que mamá me hacía las mismas preguntas más de una vez. En otro momento, me preguntaba si yo había visto sus llaves que las tenía hace 5 minutos. O se ponía a buscar su dinero de manera obsesiva poco después de haberlo guardado.

Sí, su memoria es frágil. Y si nosotros nos frustramos cuando no recordamos algo. Las personas mayores no solo experimentan frustración sino que la frustración conlleva efectos de autoestima, debilidad y miedos. Esto ocurre a nuestros padres, no importa de qué cultura sean.

Yo la observo desde lejos. Ella sigue sentada mirando a la gente.

Pienso que probablemente esa era la manera en que me miraba cuando yo tenía 10 años y me observaba de lejos cuando me dejaba sentado en una banca similar mientras compraba algo en la tienda sin quitarme la mirada de encima. Quizás ella me miraba pensando en el futuro con una sonrisa esperando que pueda ser la madre que yo necesitaba tener.

Pero, ahora, la miro yo mientras me acerco a la cajera, pensando con nostalgia en los días en que ella tenía control de todas sus actividades y ahora está allí, sentada, esperándome…mientras pienso en que espero que yo haya sido el hijo que ella aspiraba tener.

“¿Shampoo señor, solo eso? – me interrumpe la voz de la cajera de la tienda

Sí…aquí tiene…mmm…un momento…¿dónde puse el dinero?…ah sí, aquí tiene —le respondo.

Me acerco a mi madre con mi bolsa y el shampoo que acabo de comprar, y a penas me ve me pregunta:

–        ¿Ya está?

–        Sí – le respondo – vamos

Salimos de la tienda. Ella sonríe sabiendo que está sosteniéndose de mi brazo mientras negociamos el cruzar la pista entre los carros…recuerden que es Buenos Aires.

Ella no sabe que yo también tengo temores.

Quizás el más grande…sea  que llegue el momento en que en vez de decir mi nombre me pregunte: ¿quién es usted?

Y conmigo hasta la próxima.

Luis

 

 

Los créditos de la Música corresponden a:

Aida, Act 2: “Gloria All’Egitto”, Dresden State Opera Chorus, Chor der Staatsoper Dresden, Staatskapelle Dresden & Silvio Varviso 

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Aida: Marcia, Plácido Domingo, Metropolitan Opera Orchestra, Samuel Ramey, Aprile Millo, James Levine, Dolora Zajick, James Morris, Hei-Kyung Hong, Terry Cook, Metropolitan Opera Chorus & Charles Anthony 

 

 

 

 

3 thoughts on “Aida”

  1. FYI:  It seems the ‘Download Audio File and Script’ for this ‘Aida’ Podcast yields the audio & script files for the previous podcast, ‘Que nadie minimice tu español’ instead.

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