Hola amigos del Podcast de La Casa Rojas de Rojas Spanish Language. Bienvenidos

Hoy presentamos otro episodio de este Podcast de la Casa Rojas. Aquí es donde queremos compartir con ustedes las experiencias de la gente del mundo hispano y su vida en sus países, de los inmigrantes aquí en los Estados Unidos y otros países y también de los estudiantes de español y sus experiencias mientras aprenden español o viven en un país hispano.

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Como siempre, quiero agradecer a Roberto Everest por acompañarnos en la introducción en cada edición de este Podcast.

 

Para información acerca de la obra y presentaciones pueden visitar el sitio web del autor http://www.sharkswilleatyou.com/

 

Y ahora, nuestra historia:

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cuba3-283x200Quienes hemos tenido la oportunidad de vivir cerca al mar sabemos que de alguna manera ese mar es parte de nosotros, parte de la experiencia de vida donde los recuerdos evolucionan en un mar que no cambia. Ese mar que vio conquistadores navegar por centurias y que devoró embarcaciones que se suponían que no se podían hundir, es ese mismo mar que es parte de las vivencias de niños y que es parte de las vivencias de esos niños cuando se ha convertido ya en hombres y mujeres.

Una de las cosas que echo de menos aquí en Minnesota es esa brisa marina que viene del océano. El sonido de las olas reventando en peñascos, gaviotas y otras aves marinas repitiendo el ritual de pescar su alimento zambulléndose entre las olas. Ese aire con humedad de agua salada que junto con la arena de la playa pone la piel seca y áspera como resultado de la exposición al sol.

Be Careful, The sharks will eat you!…o en español, ¡Ten cuidado que los tiburones te van a comer! Es una obra de teatro que narra las vivencias de Don Humberto Alvarez, un cubano hombre de negocios que le gustaba el mar y que decide escapar de la Cuba de Castro con su familia.

Es una historia verdadera contada por Jorge Alvarez, actor radicado en Nueva York e hijo del protagonista de esta historia.

Un día leyendo el New York Times Joan encontró información de Jorge en un aviso que mostraba la presentación de esta obra. Ella tuvo interés en conocer más y de esta manera lo conocimos.

Puedo imaginar a Jorge caminando por la playa y sentándose en la arena para establecer una comunicación silenciosa con el mar. Puedo imaginarme caminando por la playa también y sentándome al lado de este muchacho a quien le pido que me cuente…esa historia. Es así como me sentí cuando le pregunté en el teléfono acerca de su obra, su padre, su familia y su misión.

Cuba es un país del Caribe que dista unos 180 km al sur de la Florida. Es una isla cuyas playas son unas de las más hermosas del mundo. Su gente es alegre, amistosa, dedicada a la familia y su música…la música es algo que llevan en la sangre.

La Revolución propuesta por Fidel Castro empieza en 1959. Fulgencio Batista, hasta entonces presidente, gobernaba un país donde reinaba la corrupción, la mafia, el lavado de dinero y otras cosas más. Sin embargo, la revolución de Castro, lejos de liberar al pueblo, lo atrapa en otro sistema de corrupción.

Ese año de 1964 fue el año del huracán Cleo que afectó la costa de la Florida. Ese año, exactamente el 16 de marzo de 1964 los Beatles lanzaron por primera vez en los Estados Unidos su disco simple: Can’t Buy Me Love

Esa misma noche don Humberto ponía a su familia y amigos en el bote y salía rumbo al norte, hacia la Florida.

Es en este contexto donde un día lunes 16 de marzo de 1964 don Humberto sale  con rumbo  a los Estados Unidos. El escape empieza…y entre ellos, Jorge que entonces tenia cerca de 5 años…

Be Careful, The sharks will eat you!…es una obra de teatro que cuenta esta historia. Yo le pregunté a Jorge: cuéntame acerca de la obra…

Es la historia de…en una hora hemos podido captar lo que estaba pasando en Cuba en el 59. Y básicamente, mi papá antes de morir…mi sobrino lo grabó contando la historia.

Esto son historias, por supuesto, que desde niño uno está viendo pedacitos por aquí, pedacitos por allá, cuando aquello pasó, cuando lo otro pasó…pero yo hace años atrás me había sentado con mi papá para grabarlo para que me contara la historia completamente.

Y así fue pero…pasaron los años y se me perdió el casete, si era hace años con un casete la cosa. Esto…y gracias a Dios mi sobrino lo grabó un par de años antes de morir mi papá y en esa grabación está mi papá contando la historia completa de el pro qué lo que estaba pensando, lo que estaba pasando y la decisión que tomó de escaparnos, y cómo lo hizo.

Yo estaba en los años…(de) trabajando y me puse…un par de años después de que murió mi papá me puse a oír el iPod y me puse a escribir. Yo creo que estaba extrañando a mi papá, ¿no? Y me puse a escribir….y escribí escenas entre todo lo que mi papá contaba, escenas en dónde yo me imaginé las conversaciones que tuvieron mi mamá y mi papá conociendo a mi padre, y las conversaciones que tuvo mi papá con los otros que estaban en el barco escapándose…el que lo ayudó, todo eso…y así fue que lo escribí y lo dejé en la computadora sin hacer nada. Nunca tenía…yo no sé, la intención de que fuera “one person show”. Quizás me pasó rápido por la mente y, pero y…la semilla se sembró pero, yo lo escribí simplemente para sacarlo de mí ¿no?, y sinceramente yo…se escribió a través de mí porque yo no soy escritor.

Fue y no fue una cosa difícil de escribirla tampoco. Fue como que la mano mía la tomó un poder más fuerte…a mí me gusta llamarlo Dios, pero se le puede llamar Alá, Buddah, Sher…lo que se le ocurra a uno ¿no?, que fue lo que…se escribió a través de mí. Y allí la guardé, y estuvo en la computadora un par de años. Hasta que a través de una serie eventos conocí a la directora que iba eventualmente a dirigir la obra, pero así fue que vino a ser el “escribir” de la obra.

 

Escribir una historia personal tiene sus desafíos, pero poner esa historia en escena es proceso aun más desafiante y en realidad se trata de encontrar a las personas correctas en el momento correcto.
La obra, como dice una amiga mia en Los Angeles, es “a love letter to your parents”, “una carta de amor a mis padres”.

Siempre ha tenido la mano de Dios encima porque cuando…yo la tuve en la computadora dos años sin hacer nada con ella y me llegó una audición para un programa de televisión en HBO. Y mi agente me llamó y me dijo:

–        Óyeme, les encantaste, quieren verte mañana. ¿Tienes el día libre entero mañana?

Y le digo:

–        El día entero lo tengo libre hasta las  de la noche que tengo una lectura que hacer, que había invitado a productores y…tenía un montón de invitados. Personas con dinero para la, eventualmente montar la obra. A las 8 de la noche tengo eso pero estoy libre el día entero.

El día siguiente me llama ella y el call back me lo dieron a las 7.45 de la noche.

Y yo le digo, ok, a las 7.45 de la noche la mayor parte de los actores o están de mozos trabajando las mesas, o están listos para montarse en escenario.

Y anda a una audición a las 7.45 de la noche…y llegó el momento donde tuve que hacer la decisión: o hago la audición (pero una parte muy buena…era un personaje muy bueno) y dejo quedar mal a mi amigo, o no hago la audición..

Por supuesto, no hice la audición porque no podía hacerle eso a un amigo…decirle: “mira, no voy” cuando él estaba con invitados…no soy yo.

Y todo el camino hacia la lectura me estoy preguntando:

–        Dios mío, pero cual es el mensaje, porque la verdad es dque hay 12 horas en el día y me lo das al final del día.

Y llego a la lectura, y estamos todos los actores sentados preparados para leer la obra y estamos hablando…y por la primera vez en dos años, no sé por qué esa noche se me ocurrió mencionar que yo había escrito esto.

No sé, porque yo no había hablado de esto con nadie hacía 2 años, estaba en mi computadora tranquilito.

Y digo:

–        Mira, escribí esto y estoy buscando a alguien que me ayude amoldarla y que me dirija.

Y una de las muchachas que estaba haciendo la lectura, Theresa, me dice:

–        Eso es lo que me encanta hacer a mí. Me encanta hacer eso. Lo he hecho para varias personas y lo hice para mí misma.

Para una obra de off broadway, que hizo ella de la actriz Anna Magnani, actriz italiana Anna Magnani, y me da su tarjeta.

Era…yo, era…fui la primera persona a quien ella le dio su tarjeta, porque la madre le había dicho:

–        Mira muchacha, si vas a hacer esto tienes que hacerte tarjetas.

Así que, la primera tarjeta que ella dio me la dio a mí.

 

Y le digo:

–        Mira, let’s talk después de las navidades, de Thanksgiving…

 

Fue en octubre del 9 (2009)

–        Ahora viene Thanksgiving, viene las navidades y todo eso, vamos a hablar después de eso. Porque hay muchas cosas pasando.

En enero ella llamó al amigo qu teníamos en común para quien estábamos haciendo la lectura y le dijo:

–        Mira, estoy buscando al amigo cubano tuyo

El me llama y me dice:

–        Mira, Theresa te está buscando.

Nos ponemos a hablar y dice ella:

–        ¿Puedo leer la obra?

Y digo:

–        ¿Por qué no te la leo yo para que la entiendas mejor.

Y vino, se la leí y me dice:

–        Let’s put in a show

Tiene tantos temas bonitos. Vamos a, vamos a …y…esa fue la razón por la cual no podía hacer la audición para HBO porque tenía que conocer a esta muchacha.

Así, así ha sido todo con la obra.

Ha sido una cosa que cayó, otra que cayó, otra que cayó…ha sido muy bonito cómo se ha desenvuelto.

Al principio pensé que Jorge había nacido aquí en los Estados Unidos. No…Jorge nació en Cuba y fue parte de esa aventura porque el venía en uno de los botes. Frente a mi tengo una fotografía de dos botes navegando con gente en ellos…es la foto de la familia navegando rumbo a Estados Unidos y es la misma que es parte de la publicidad de la obra. Es increíble que alguien tuviera una cámara fotográfica en esas circunstancias,  en el mar. Entonces, en  1964 no había cámaras digitales ni teléfonos móviles.

Uno de ellos es un bote grande donde está mucha gente y donde se puede ver a un niño recostado durmiendo en las piernas de una pareja. Detrás, hay un bote más pequeño con un solo hombre.

Yo nací allí…yo estaba en el barco con ellos.

Si miras la foto que está en el website “sharkswilleatyou.com” te darás cuenta que hay un niñito que está acostado adelante, de la foto, en la parte de…lo ves en seguida…ese niñito soy yo.

El señor y la señora que me tienen donde yo estoy recostado son muy buenos, muy buenos, muy buenos, muy buenos amigos de la familia…

Serían casi como tíos míos. Y en la foto se ve mi abuela que está mirando hacia el agua como que está vomitando. No sabía que estaba vomitando, que tiene los pantalones un poco arlequinos…esa es mi abuela, y mi mamá está detrás de la señora que está en el frente, de frente…ella está atrás y que no se ve a mi mamá.

Mi padre es el que está en el barquito chiquito detrás y la razón es que ese barco, el de mi papá es más pequeño que el que estábamos todos nosotros…

Y en el pequeño él entró a la orilla para recoger a las mujeres y los niños y llevarlos al más grande y después regresó a recoger a los hombres y llevarlos al más grande.

La historia de don Humberto no es única aunque sí afortunada porque él logró llegar a la Florida y su travesía fue un éxito. Otros no tuvieron ese final. Algunos usan botes a motor otros usan balsas sin motor, unos llegan a su destino, otros mueren en el viaje y otros no logran salir de la isla.

Uno fue…que también uno se entera en la obra, uno tiene un motor normal y el chiquito donde está mi papá tenía un motor de batería…para que hiciera menos bulla.

Eso…un amigo de mi papá se lo arregló para que hiciera menos bulla cuando él estaba entrando en la orilla.

Esa misma noche que nos fuimos nosotros, se fue otra familia y la cogieron. Esos no pudieron llegar a salir. No llegaron a Estados Unidos. Esa misma noche nos enteramos, después de llegar acá a través de contactos y eso, después de unas cuantas semanas, no sé si unas cuantas semanas, un mes y pico…que nos enteramos que esa misma noche se había ido otra familia y nunca llegó.

A veces me intriga pensar en los recuerdos que uno tiene de niño. A veces me parece que nuestros recuerdos no son como una película sino más bien como fotografías. Sin relación unas con otras. Fotos que nos reportan eventos, momentos, rostros, sonidos…

En esa foto que está allí en el barco, yo tenía 4 y medio, eso fue en marzo del 64 y yo…el cumpleaños mío fue en abril. Así que un mes después de haber llegado aquí a Estados Unidos cumplo 5, así que en Cuba me recuerdo… una de mis memorias que yo tengo más desde niño, niño, niño, es mi mamá y yo sentados en la orilla, en la acera, en la acera, delante de la casa, que tenían las aceras, tenían un hueco para el descargue de agua y me acuerdo que uno miraba por el hueco y veía cangrejos allá dentro. Y yo y mi mamá nos sentábamos en la acera, delante de la casa, a esperar que mi papá viniera de pescar, porque a mi papá le encantaba pescar… esto… y cantábamos una cancioncita que se llamaba Luna-Lunera-Cascabelera-Cinco toritos y una ternera-. Y esa canción se me quedó en la mente, toda mi vida desde que tengo 3 o 4 años.

Y ya la Revolución había pasado, pero parece que no se había puesto fea, fea, la cosa. Porque me acuerdo, claro que yo era muy niño, pero me acuerdo que era, era… había un sentido de… de felicidad con mi madre. Era… ella todavía está viva. Era… mi padre era feliz y estuvieron casados sesenta y no sé cuantos años y enamorados hasta el último momento. Pero en sí, en sí, no, no me acuerdo porque era muy niño, pero me acuerdo sí… me acuerdo que era feliz. Había felicidad. No me acuerdo mi niñez en Cuba, lo poquito que me acuerdo era… no me acuerdo… lo que había era un sentido de felicidad.

Mi mamá estaba feliz y mi papá estaba feliz… esto… me acuerdo… eh… oh… la señora que está ahí, donde estoy acostado yo, Honesta, se llama ella, me acuerdo un día salí corriendo para abrazarla de la casa, y unos perros que salían de otra casa que me, querían jugar conmigo y me mordieron, no para hacerme daño, sino para jugar conmigo. Y eso se me quedó en la mente pero había un sentido de felicidad. Son mis memorias más pequeñas. Porque yo no sabía lo que estaba pasando y lo hablo en la obra, es “The whispers, the whispers, the whispers, the fully intensing whispers”. De niño yo me acuerdo de eso. Pero no sabía lo que estaban diciendo, porque yo era niño y no lo podía, no lo podía, porque igual un niño dice… “¡Ay! Anoche mi papá dijo que nos vamos a escapar en barco.

To… todo lo que… una de mis memorias de niño, bueno, una de mis memorias de niño es la… es el título de la obra, pero una es el susurro, el susurro. Había muchos susurros, siempre había susurros. Eso sí me acuerdo. Y, por supuesto, unos niños no se… no entienden, pero ¿por qué están hablando así? Pero siempre eran susurros, susurros, susurros.

La logística debió haber sido algo impresionante. Pensar en comida, el bote, prever la marea, el clima del área…en fin, todo lo relacionado con el viaje. Pero ¿cómo coordinar el escape con la familia?

La idea de mi papá es que él quería irse con toda su familia más cercana, así que en ese barco estaba su hermano, la esposa de su hermano, mi mamá, mi… y mi… esto… eh… mi abuela, por supuesto, su mamá, esto… y… sus amigos más cercanos y éramos muy pocos los que podíamos caber y la decisión de cada familia tenía que ser quién iba a venir con ellos. Porque no podían traer a todo el mundo.

Me imagino que habría muchos que dirían, “pero yo quiero traer a fulano, quiero traer a mi hermano, yo quiero traer a mi primo, yo quiero… y… no. Tenemos espacio para lo que tenemos y me imagino que habrá sido muy difícil para cada familia irse, ir sin decir nada, porque todo era súper, súper secreto, ¿no? No se podía hablar de eso ni entra la familia. Las familias no sabían entre ellos quienes eran los… es decir, eh… lo… eh… Honesta y… y José Barrios que son los, los dos que están ahí y me están cargando, ellos no sabían quién eran las otras personas en el barco. Nunca supieron quien, nadie sabía quién era la otra, las otras personas que iban a estar en el barco hasta la noche del escape.

Porque mi papá no quería que la esposa de fulano hablara con la esposa de… de ciclano, ¿no? y diga “¿tú qué vas a llevar, te vas a llevar aquello? Que no se pusieran a hablar de este tipo de temas, porque entonces se… era muy posible de que otro lo oyera, ¿no? Así que nadie supo quién iba a estar en el barco hasta la noche que llegaron, hasta la noche del escape. Y ahí fue que se vio, que se conocieron todos los que se iban a escapar y los que mi papá decidió que les iba a decir.

Llegó el día del escape. Cuantas memorias establecidas por las emociones de aquellos instantes de acercarse sigilosamente a la playa, descubrir a los compañeros de viaje, los cuestionamientos mentales de si llegarán pero con la determinación de salir. ¿Cuánto puede recordar un niño? Según el Servicio Nacional del Clima en Florida, aquella noche fue tranquila. Los vientos variaban entre 10 y 15 nudos. Fue una noche sin luna. Llegaron a la playa como a las 10 de la noche y salieron de la isla a la madrugada. Para navegar sólo una brújula y la esperanza de llegar.

Me recuerdo cuando me pusieron en el barco, esa parte me recuerdo. Cuando me cargaron y me pusieron en el barco y de eso hablo en la obra también. Y… y… el por qué se llama la obra como se llama. Eso momento me recuerdo. Me recuerdo en la obra, el sonido de cuando uno está buscando la estación de radio y aún, todavía, con la edad que tengo si oigo eso me lleva a ese momento.

El viaje duró como 30 horas, 30 horas. Teníamos una brújula y salimos hacia el norte. Esperando que tocáramos tierra en algún lugar, ¿no?

¿Conservas esa brújula?

Si supieras, que hace años atrás la vi, y yo no sé que le pasó a la brújula, si mi papá la regaló, porque el barco se lo, se lo, se lo robaron ah… al poco de estar aquí nos robaron el barco. Pero la brújula sí me acuerdo de niño de haberla visto varias veces, estaba en una caja. Y me pesa, me pesa, muchísimo. Tú sabes, cuando uno es muchacho, no se da cuenta de la importancia, ¿no? pero qué brújula, qué fantástica brújula tener ahora ya de adulto. Y una noche estaba acostado, estaba tomando una siesta antes de la hora, yo siempre tomo un poquito de una siesta para coger un poquito más de energía y estaba entre ese dormido, no dormido, ¿no? Que se me ocurrió que yo estaba contando una historia real. Porque la he hecho tantas veces que, que como que se me olvidó que esto es real. Y me puse a pensar y dije “¡Pero Dios mío, pero mi papá la verdad que fue inteligente!” Y… y… y sangre fría, sangre fría, pero cuando llegó aquí se desplomó. Cuando ya todo había pasado fue que se, que él, se le, se le aflojaron las piernas.

Después del… del… del… del tiempo que le demoró planificar la, el escape, la, la responsabilidad que tenía encima, porque no era sólo él y su familia, era él y su familia y veinte y pico de personas más, ¿no? Toda esa responsabilidad sobre sus hombros, el planificar la, el escape, la noche, el escaparse, todo, todo eso. Cuando llegó a Estados Unidos, llegamos a Miami y en Miami, esto, estuvimos muy poco tiempo porque mis hermanos estaban aquí en Nueva York y… y… subimos a Nueva York donde nos…nos… pensábamos que íbamos a quedarnos. Pero yo creo, me cuenta mi tía, que todavía está viva, tiene 92 años y vive aquí y no he ido a verla ahora, porque dice que no quiere revivir todo esto, esto… me cuenta mi tía que cuando ya él llegó aquí y todo ya había pasado, como que, emocionalmente, el tuvo mucho, se desplomó. Emocionalmente se le aflojaron las piernas y no sabía qué hacer ni dónde mi… ni dónde mirar. Y parece que fue mi tía quien le dijo “Humberto, se fuerte, lo peor ya se pasó, pa’ lante.”

Pa’ lante (para adelante)…

Cuando uno escapa de algo no hay punto de retorno. Hay solamente un camino y es seguir para adelante.

Espero amigos que puedan ver la obra si es que llega a su ciudad. Ustedes pueden encontrar información en www.sharkswilleatyou.com y van a encontrar un link en la página web de este Podcast también.

Quiero agradecer a Jorge por contarnos parte de su historia y en él queremos expresar nuestra admiración por su padre don Humberto Álvarez.

Y conmigo será hasta la próxima.

 

Luis

 

 

Los créditos de la Música corresponden a:

Requiem for a Tower, Escala  

Requiem for a Tower, London Music Works & Clint Mansell;   

Echale Salsita, Paquito D’Rivera

Can’t Buy Me Love, Beatles

 

 

 

 

 

 

1 thought on “Cuidado los tiburones te van a comer”

  1. This is a fascinating and moving story. What courage and foresight it took to plan and carry out this escape. Luis said it best, “Quiero agradecer a Jorge por contarnos parte de su historia y en él queremos expresar nuestra admiración por su padre don Humberto Álvarez.”

    I sure hope this show and story gets made into a tv or web cast!

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