Nuestras comidas, nuestra tradición

Desde las empanadas, pasando por el asado y el guiso, hasta el alfajor y la pastafrola, la lista de comidas típicas argentinas tiene algo para todos los gustos.

En los meses más fríos (abril-agosto) el guiso y el locro son comidas muy habituales en las casas argentinas, ya que son calientes y muy llenadoras. Para mí en particular, el guiso es una “comfort food”. Además, nuestras fechas patrias (primer gobierno patrio, día de la independencia, día de la bandera, etc) caen en estos meses fríos, por lo que estas comidas son, además, comidas típicas tradicionales que se comen en esos días especiales.

Por otro lado, tenemos el asado, las empanadas y la milanesa, que son comidas que están presentes en las mesas de los argentinos todo el año. ¿Que si nos gusta comer carne? Sí, claro, pero estos platos cargan además con un peso emocional y cultural que los hace aún más especiales. Ir a un asado no es sólo sentarse a comer carne, sino también el ritual de prender el fuego, acompañar al asador, “picar” algo mientras, tomar vino o fernet y hacer de todo el tiempo que lleva cocinar el asado, un evento compartido con familia o amigos.
De la misma forma, cuando no hay tiempo -o dinero- para hacer un asado, las empanadas son una comida típica que permite a cualquier grupo grande de personas sentarse a comer mientras mira algún partido de fútbol (siempre hay algún partido de fútbol).

Finalmente, no puede faltar el postre. En la categoría dulce, Argentina es muy conocida por el dulce de leche y porque se lo ponemos a básicamente cualquier cosa. ¿Tostada de pan? Dulce de leche. ¿Panqueques? Dulce de leche. ¿Helado? Dulce de leche. ¿Torta? Dulce de leche. Y así la lista puede seguir infinitamente. Dentro de las delicias que contienen dulce de leche se encuentra el alfajor, que se forma por una capa de bizcochuelo o galletita o similar, una capa de -you guessed it- dulce de leche, y otra capa de bizcochuelo, todo bañado en chocolate. El alfajor no es un “postre” pero puede acompañar al café después del asado, o bien al mate del desayuno. Cualquier momento del día es un buen momento para un alfajor.
Otros no-postres típicos argentinos son los pastelitos y la pastafrola (esta última es mi favorita) que a pesar de ser costumbre en nuestro país, su relleno trae consigo un eterno debate: ¿dulce de membrillo o dulce de batata? Como no me gusta el conflicto diré: “yo como de lo que haya”.

Mi deseo es que si algún día pueden visitar Argentina, no sólo prueben la comida, sino también el sabor de compartir y ser parte de todo lo que hay alrededor de ese plato tal como lo hacemos nosotros.